Tiempo atrás (2010) motivado por la autosuficiencia y la necesidad yo hacía Bio-Diesel casero no tanto para autoconsumo sino para el consumo de mi auto. ver enlace
Mientras los más adelantados gastaban horas o días en montar sus propias impresoras, yo no podía perder el tiempo y en cuanto pude me compre una ya montada. 2mil eurazos en 2012 un dinosaurio en comparación con el mismo precio actual (2026) de una maquina interplanetaria por lo menos.
Añoraba los buenos tiempos de mi primer trabajo (2006) en los que tenía en mis manos lo que pocas horas antes diseñaba en el ordenador, ver currículo sin actualizar.
Pero eso no era como ahora (2026) darle al botón, entre lo que no servía y lo que fallaba tiraba kilos y no por las purgas precisamente.
De nuevo motivado por la autosuficiencia me puse manos a la obra. La idea era genial, conseguí un par de kilos de un amigo que inyectaba pellets, me preparo algo casero con una buena broca, la más grande y a fundir.
Fundir, fundía bien, a pesar de la precariedad del prototipo, pero enfriar y bobinar sin perder el diámetro era un infierno sin planificar.
Un buen día, no re cuerdo cuando, pero me encontré con este video de Richard Horne publicado en diciembre de 2014, ahí cambió el concepto.
No tengo que hacer bobinas, sólo tengo que hacer que se mueva!
Tardé 3 interminables meses en hacer el funcionar el primer prototipo con una broca para hacer agujeros, en este caso más pequeña, tiene que entrar en la máquina.
Había presión, se acercaba la segunda edición 3d Printer Party 2015
3D Printer Party May 2015, Leon, Spain
Me impregné en la cultura maker y conocí lo que ahora ya son viejos amigos.
A partir de aquel entonces empezó la verdadera carrera.
En la siguiente edición me invitaron a dar una charla sobre software de diseño 3d , no encuentro la grabación pero aquí os dejo la presentación en Prezi
Hubo muchas ediciones, entrevista en Printer Party 2018
Continúa el gran plan: hacer el tornillo, parecía fácil
Hacer la primera broca o tornillo me costó tres días, a mano.
Cuando lo conseguí le monté una pagina web en blogspot y la llamé v1.
Siguiente paso, industrializar. Hice lo que se suponía tenía que hacer un ingeniero, el diseño 3d, el plano de taller, seleccioné proveedores, pedí presupuestos…
Me decían que eso no lo podían hacer y todo tipo de excusas o bien directamente no me hacían caso, hasta que me harté y dije:
Me la hago yo.
Por aquel entonces trabajaba a diario programando mecanizados en máquinas CNC de más de 3 metros de largo y empezaba a descubrir sus secretos.
Acabé despiezando la impresora porque necesitaba sus órganos para cocinar un centro de mecanizado CNC que pudiera hacer un tornillo muchas veces y que sean iguales o al menos se parezcan.
Capítulo 1 (Piloto): El conocimiento es el nuevo material
Duración: 45–60 minutos
Apertura (3 min)
Pregunta provocadora:
¿Y si te dijera que hoy ya no necesitas aprender impresión 3D?
Hace diez años, dominar una impresora 3D era una ventaja competitiva. Hoy cualquiera puede descargar un perfil, un STL y obtener una pieza aceptable.
La tecnología se ha democratizado.
Entonces, ¿dónde está ahora el valor?
Tesis del episodio:
El futuro no pertenece a quien tenga la mejor impresora, sino a quien genere y documente conocimiento.
Bloque 1 – La historia de la humanidad es la historia del conocimiento (10 min)
Recorrido rápido por la evolución:
Pinturas rupestres.
Tradición oral.
Escritura.
Imprenta.
Revolución industrial.
Internet.
Inteligencia Artificial.
Idea clave:
Cada revolución tecnológica ha consistido en transmitir conocimiento de forma más eficiente.
Evolución en paralelo con la innovación de materiales com base tecnológica.
La IA no crea una nueva revolución por sí sola; acelera las anteriores.
Bloque 2 – El conocimiento en fabricación aditiva (10 min)
Dos grandes fuentes:
Conocimiento abierto
RepRap.
Makers.
Universidades.
Papers.
Conocimiento privado
Empresas.
Centros tecnológicos.
Laboratorios.
NDAs.
Reflexión:
Gran parte de la innovación ocurre cuando alguien conecta ambos mundos.
Bloque 3 – La impresora ya no importa (10 min)
Comparación:
Hace años:
¿Qué impresora tienes?
Hoy:
¿Qué material utilizas?
¿Qué proceso has desarrollado?
La impresora empieza a convertirse en una herramienta más, como una fresadora o un torno.
Bloque 4 – La nueva materia prima es el conocimiento (15 min)
Aquí introduzco el pellet.
No hablamos todavía de extrusores.
Solo la filosofía.
Analogía:
Filamento = comida preparada.
Pellet = ingredientes.
Con filamento compras una receta.
Con pellet puedes crear la tuya.
Pero eso implica responsabilidad.
Necesitas desarrollar conocimiento.
Y documentarlo.
Bloque 5 – La IA cambia las reglas (10 min)
Antes:
Buscábamos información.
Ahora:
La IA puede ayudarte a relacionarla.
Pero existe un límite.
La IA solo puede reutilizar conocimiento existente.
Si nadie ha investigado un material…
la IA tampoco tiene respuestas.
Por eso la experimentación sigue siendo imprescindible.
Cierre (5 min)
Reflexión:
Quizá llevamos años pensando que fabricamos piezas.
En realidad, cada ensayo, cada fallo y cada mejora está construyendo algo mucho más valioso.
Una base de conocimiento.
Las piezas desaparecen.
Los prototipos se rompen.
Las máquinas quedan obsoletas.
Pero el conocimiento permanece.
Y quien sea capaz de generarlo, documentarlo y compartirlo será quien marque el rumbo de la próxima revolución industrial.
Final de temporada (teaser)
«En el próximo episodio responderemos a una pregunta aparentemente sencilla: ¿Qué es realmente un material? ¿Es un plástico, un metal, una cerámica… o simplemente materia organizada de diferentes formas? Desde el polvo de las estrellas hasta el pellet que alimenta una impresora 3D, exploraremos cómo entender los materiales cambia por completo la forma de fabricar.»
Cómo la humanidad aprendió a fabricar conocimiento
La idea central
El libro no trata sobre impresoras.
Trata sobre cómo la humanidad ha aprendido a almacenar conocimiento.
Cada avance tecnológico no ha sido más que una nueva forma de documentar información.
Primero fueron historias.
Luego escritura.
Después libros.
Internet.
La IA.
Y ahora…
la materia también empieza a documentarse.
No imprimimos plástico.
Imprimimos conocimiento.
Prólogo
Hoy no aprendes nada…
…o al menos nadie te obliga.
Nunca antes había existido tanto conocimiento disponible.
Universidades.
Papers.
Vídeos.
Repositorios.
Modelos 3D.
IA.
El problema ya no es acceder al conocimiento.
El problema es saber qué hacer con él.
Parte I
El conocimiento construyó la civilización
Capítulo 1
Antes de fabricar objetos aprendimos a fabricar ideas
Pinturas rupestres
Historias
Canciones
Escritura
Imprenta
Telecomunicaciones
Internet
IA
Cada generación recibe el conocimiento de la anterior.
La civilización es una impresora gigantesca.
Capítulo 2
El conocimiento público y el privado
Todo conocimiento vive en dos mundos.
Público.
Universidades
Papers
Open Source
Privado.
Empresas
NDA
Centros tecnológicos
Quien domina ambos tiene ventaja.
Capítulo 3
La IA no sabe fabricar
Pero acelera el aprendizaje.
La IA no sustituye la experiencia.
Multiplica la velocidad para obtenerla.
Parte II
Fabricar es convertir conocimiento en materia
Aquí introduces todas las tecnologías.
No como catálogo.
Como evolución.
Capítulo 4
Fabricar quitando
Manufactura sustractiva.
CAM.
Controlar una herramienta.
Capítulo 5
Fabricar añadiendo
Manufactura aditiva.
Slicer.
La geometría deja de depender de la herramienta.
Capítulo 6
Cuando ambas se unen
Manufactura híbrida.
Toolchanger.
Fresar.
Imprimir.
Medir.
Todo en una misma máquina.
Parte III
Todos los materiales fueron polvo
Este creo que puede ser uno de los mejores capítulos.
Empieza casi filosófico.
Todos los elementos sólidos nacieron siendo polvo.
Las estrellas explotaron.
Las supernovas generaron elementos.
Ese polvo terminó formando planetas.
Después minerales.
Después nosotros.
«Polvo eres y en polvo te convertirás.»
Entonces haces la transición.
¿Qué es un pellet?
No es más que polvo organizado.
Un formato más fácil de manipular.
Más limpio.
Más seguro.
Más industrial.
Capítulo
El pellet no es plástico
Aquí aparece tu analogía.
Filamento.
Comida preparada.
Espaguetis precocinados.
Pellet.
Harina.
Huevos.
Levadura.
Azúcar.
El chef no compra magdalenas.
Compra ingredientes.
Con ellos puede cocinar cualquier cosa.
Y aquí una idea importante.
No vendas el pellet como mejor.
Porque no siempre lo es.
Más bien…
El pellet te da libertad.
La libertad siempre exige conocimiento.
Parte IV
Todas las tecnologías imprimen conocimiento
Un capítulo para cada familia.
No desde la mecánica.
Desde la filosofía.
Polvo
SLS
MJF
Binder Jet
La pieza aparece porque el polvo ya estaba allí.
Fotopolimerización
SLA
DLP
La luz dibuja materia.
Extrusión
Filamento
Pellet
Screw
Plunger
Bioimpresión
MEW
Scaffolds
Células madre
Metal
Cerámica
Materiales avanzados
Parte V
La receta
Este debería ser el núcleo del libro.
Todo el mundo pregunta:
¿Qué material utilizas?
La pregunta correcta es:
¿Cuál es tu receta?
Una receta no es el material.
Es:
Temperaturas
Humedad
Velocidad
Husillo
Boquilla
Refrigeración
Trayectoria
Secado
Posprocesado
Eso es conocimiento.
Cuando documentas una receta…
la puedes repetir.
Y cuando puedes repetirla…
la conviertes en tecnología.
Parte VI
El reciclaje
Un capítulo muy distinto.
No idealista.
Crítico.
¿Reciclar qué?
¿Sabes qué contiene realmente?
¿Conoces la pureza?
¿Controlas los contaminantes?
¿O simplemente mezclas todo esperando que ocurra la magia?
Parte VII
El nuevo maker
Aquí aparece tu reflexión más potente.
Antes.
Un herrero.
Un carpintero.
Un ceramista.
Dominaban una tecnología.
Era suficiente.
Hoy.
Eso ya no basta.
El nuevo maker debe entender:
Mecánica
Materiales
Electrónica
Software
Automatización
IA
Ciencia
Nunca había sido tan difícil.
Y al mismo tiempo…
Nunca había sido tan accesible.
Capítulo
¿Murió el maker?
RepRap.
Prusa.
La revolución.
Después llegaron las impresoras cerradas.
Todo hecho.
Todo automático.
¿Desapareció el maker?
Quizá no.
Quizá evolucionó.
La IA vuelve a bajar las barreras.
Ya no necesitas memorizar.
Necesitas aprender a preguntar.
Epílogo
Imagine Additive Manufacturing
Aquí creo que está el verdadero significado de tu mensaje.
No significa:
Imagina una impresora.
Significa:
Imagina una sociedad donde cualquier persona pueda transformar conocimiento en objetos.
Ese ha sido siempre el sueño de la manufactura aditiva.
No imprimir más piezas.
Sino democratizar la capacidad de fabricar.
La imprenta democratizó el conocimiento escrito.
Internet democratizó la información.
La inteligencia artificial democratiza parte del razonamiento.
La manufactura aditiva democratiza la fabricación.
Y cuando las cuatro convergen, aparece una nueva posibilidad:
Cualquier persona puede aprender, diseñar y fabricar casi cualquier objeto sin depender de una gran infraestructura industrial.
Un punto que reforzaría la tesis
Hay una suposición implícita en tus notas que conviene matizar: que la impresión 3D es el destino final de la fabricación. Históricamente, ninguna tecnología ha sustituido por completo a las anteriores; las ha reubicado. El mecanizado no eliminó la fundición, ni el CNC eliminó el trabajo manual. Del mismo modo, la manufactura aditiva probablemente no sustituirá a la sustractiva o al moldeo por inyección, sino que ampliará el espacio de soluciones.
Eso hace que «Imagine Additive Manufacturing» sea un mensaje más sólido si no se interpreta como una defensa de una tecnología concreta, sino como una defensa de una nueva forma de pensar: la fabricación guiada por conocimiento, donde el valor ya no está en la máquina, sino en la receta, la documentación y la capacidad de compartir y mejorar ese conocimiento.
No porque seas peor. Sino porque las barreras de entrada han bajado muchísimo.
Conclusión
Quizá el maker no está desapareciendo. Quizá está evolucionando. Antes el conocimiento estaba en construir una máquina. Hoy el conocimiento está en conectar disciplinas. Y probablemente la IA no sustituya al maker. Va a eliminar muchas tareas repetitivas. Pero va a hacer muchísimo más valioso a quien sea capaz de hacer las preguntas correctas. Porque fabricar piezas es relativamente fácil. Lo realmente difícil… es fabricar conocimiento.
EL MENSAJE
La impresión 3D ya no es la ventaja competitiva. El conocimiento sí lo es.
«Hace unos años, saber usar una impresora 3Dera algo especial. Hoy cualquiera puede comprar una, descargar un archivo de Internet y fabricar una pieza.
La máquina ya no marca la diferencia.
La diferencia la marca quien entiende los materiales, sabe resolver problemas y aprende de cada prueba.
En otras palabras, el valor ya no está en imprimir; está en saber por qué una pieza funciona, por qué otra falla y cómo mejorarla.
La impresora es solo un lápiz. Lo importante sigue siendo quién escribe la historia.»
O utilizando una analogía muy cercana:
«Comprar una impresora 3D no te convierte en ingeniero, igual que comprar un cuchillo no te convierte en chef. La herramienta ayuda, pero el resultado depende del conocimiento.»
«Por eso yo trabajo con pellet. No porque sea más barato, sino porque me obliga a entender los materiales desde su origen. Es como cocinar con ingredientes frescos en lugar de calentar un plato preparado. Requiere más trabajo, pero también te da mucha más libertad para crear.»
«Las máquinas cada vez saben hacer más cosas; las personas tienen que saber cada vez más por qué las hacen.»
Ese es un mensaje claro, fácil de recordar y aplicable no solo a la impresión 3D, sino también a la IA, la robótica y cualquier tecnología que aparezca en los próximos años.
He oído la historia de una mujer que se negó a aceptar que su primer hijo pudiera convertirse en uno de tantos bebés separados de sus madres durante una época oscura de nuestro país. Literalmente tenía pesadillas con los hospitales.
Armada únicamente con su valentía, abandonó la capital para dar a luz en una casa perdida en una zona rural del norte, sin asistencia médica.
A los pocos meses, aquel bebé emprendió junto a su madre un largo viaje hasta Sudamérica para reunirse con su padre, obligado a huir de una orden de busca y captura por defender unos ideales perseguidos en plena transición política.
Tras recorrer miles de kilómetros por todo un continente, aquella pequeña familia regresó a su tierra para empezar de nuevo. Eligieron una casa de montaña donde nació su segundo hijo.
Aquel viaje les había enseñado el valor de la autosuficiencia. Aprendieron que la naturaleza podía ofrecer mucho más de lo que parecía, descubriendo el oficio de la agricultura y la ganadería como forma de vida.
Todo parecía un pequeño paraíso.
Pero la vida volvió a ponerla a prueba.
De un día para otro se encontró sola, criando a tres hijos en un pueblo prácticamente abandonado, al que todavía hoy no llega ningún vehículo a motor y donde, por entonces, la única fuente de electricidad provenía de una de las primeras instalaciones solares domésticas.
Pasaron los años.
Cuando sus hijos ya eran mayores encontró de nuevo el amor y, junto a él, un nuevo proyecto de vida, muy cerca de aquel hogar que tanto esfuerzo le había costado reconstruir.
Levantaron un pequeño alojamiento para dar descanso a los pocos peregrinos que se atrevían a recorrer una de las etapas más duras del antiguo Camino de Santiago.
En plena crisis inmobiliaria parecía una apuesta condenada al fracaso.
Sin embargo, ocurrió justo lo contrario.
Su sola presencia demostró que aquel lugar tenía futuro. Poco a poco, cada vez más peregrinos comenzaron a recuperar aquellas antiguas rutas de peregrinación. Con los años, otros vecinos también abrieron sus puertas y el pueblo encontró una nueva forma de prosperar.
Sin pretenderlo, aquella mujer había sembrado mucho más que un negocio.
Había sembrado riqueza para toda una comunidad.
Hoy, después de toda una vida de trabajo, baja la persiana por última vez, sabiendo que otras puertas seguirán abiertas para quien llegue buscando una cama donde descansar tras una larga jornada de camino.
Quien escuche esta historia probablemente piense que fue una mujer luchadora.
Otros dirán que fue una visionaria.
Algunos hablarán de una emprendedora capaz de generar riqueza donde parecía imposible.
Para mí, simplemente, fue la mejor madre que podría haber tenido.
Y de todos los aprendizajes que me regaló, hay uno que vale más que cualquier herencia:
Mientras tengas dos manos, siempre podrás trabajar la tierra para dar de comer a tus hijos.
Creo que ese es el mayor superpoder que una madre puede transmitir.
Porque cuando sabes que eres capaz de alimentar a tu familia con tus propias manos, desaparece el miedo al fracaso.
Podrás equivocarte, empezar de cero una y otra vez o perderlo todo.
Pero nunca dejarás de saber cómo volver a construir una vida.